Los coloretes en polvo siguen siendo un producto básico para el maquillaje diario, mientras que los coloretes en crema y líquidos han experimentado un rápido crecimiento debido a las tendencias de maquillaje natural y luminoso. Muchas tiendas combinan estos formatos para satisfacer tanto la demanda tradicional como la que impulsa las tendencias.
El colorete en polvo es ideal para pieles grasas y ofrece una larga duración, mientras que las fórmulas en crema y líquidas suelen preferirse para un acabado más suave y natural. Las tiendas suelen tener los tres tipos en stock para cubrir las diferentes preferencias y estilos de maquillaje de sus clientas.
Los tonos neutros como el melocotón, el coral y el rosa pálido suelen tener una buena acogida en todos los mercados. Los tonos más brillantes o intensos se suelen añadir en cantidades menores para adaptarse a las tendencias estacionales o a grupos de clientes específicos.
Una estrategia común consiste en empezar con los tonos básicos en grandes cantidades y probar los colores de tendencia en lotes más pequeños. El seguimiento de las ventas por tono ayuda a identificar rápidamente qué colores reponer y cuáles retirar del mercado.
Entre los factores clave se incluyen la consistencia de la pigmentación, la facilidad para difuminarla, la gama de tonos y la durabilidad del envase. Los productos que se aplican de manera uniforme y se adaptan a las tendencias actuales de maquillaje tienen más probabilidades de generar compras repetidas.
El colorete se suele comprar junto con la base de maquillaje, el iluminador o los productos para contornear. Crear paquetes de ofertas o sets de maquillaje completos puede animar a los clientes a comprar varios artículos en un mismo pedido.